viernes, 21 de septiembre de 2012

Carrión y su Corpus Christi


CARRIÓN Y SU CORPUS CHRISTI.
Aún cuando son muchas las festividades y celebraciones que tienen lugar en la ciudad jacobea de Carrión de los Condes (Palencia), la única que disfruta de un reconocimiento oficial desde 2007 es la fiesta religiosa católica del “Corpus Christi”. En ocasiones fastidia mucho llegar a un sitio, dispuesto a conocer sus tradiciones, monumentos o lo que sea, y encontrarte que nadie te sabe explicar nada mínimamente creíble o refutadamente documentado. Ya sólo te queda la opción de la leyenda, y los tiempos inmemoriales de “Mari Castaña”, “Los Franceses” o de época “de los moros”. En este caso, al ser una fiesta cristiana, el imaginario popular interpreta que no procede llevarlo más allá, ya que no resultaría muy creíble. También es cierto, que la verdad pocas veces le importa al turista, e incluso en ocasiones mucho menos al local.
El caso es que oyendo alrededor lo que se comentaba de las ahora famosas alfombras florales del Corpus Christi de “la ciudad de los Condes”, me di cuenta de cómo hemos sido capaces de reinventar una fiesta religiosa y manifestación pública de Fé Católica, Apostólica y Romana, y reconvertirla en una atractivo turístico más. Pero cabe preguntarse: ¿Desde cuando?, ¿cómo? y ¿quién? inició esta tradición de las ahora reconocidas alfombras florales carrionesas.
La hemeroteca no nos da más pistas que las de la última década y poco más. Pero como quienes iniciamos esta tradición aún vivimos y somos relativamente jóvenes, algunos ya cercanos a los cuarenta, para que quede constancia he decidido plasmarlo en estas líneas que quiero sirvan para reconocer el trabajo y la idea de: Ana Belén del Río, los hermanos Pedro y Mª Belén Diez junto con su prima Isabel Martínez, los hermanos Mirian, Gema y Oliver Hernández, Mª del Carmen Revilla, Ana Guerra, Cristina Sánchez y yo mismo, Enrique Gómez. No quiero con ello olvidarme de quienes en los primeros años nos apoyaron: Rosario Nuñez y su madre Rosario Pérez, Orencia García Garrido y su hijo José Luis Alonso Garrido. También quiero que quede constancia de quién fue el primero en “copiarnos la idea” y trasladarla a la puerta de su casa, Jesús Durantez Mateo, conocido por todos cariñosamente como Jesús “el carbonero”. Él fue el primero en hacer la segunda alfombra y por mimesis a lo suyo o a lo nuestro, eso da igual, surgió el resto, fruto exclusivamente de la colaboración desinteresada de todos. En realidad la idea no era nuestra, todo surgió en 1989 tras una tarde de juegos en casa de Julián Hernández y después de ver un documental sobre la misma tradición en La Orotava.
La Historia es el espejo del pasado y quien olvida el pasado está condenado a repetirlo. Para lo malo es fácil, para lo bueno pueden pasar siglos sin que situaciones similares se repitan y nunca serán iguales. No vamos a hacer ahora un desarrollo de la fiesta del Corpus Christi en Carrión de los Condes desde el siglo XIV hasta nuestros días, tan sólo nos vamos a ocupar de ella en el último tercio del siglo XX, momento en el cual se configura tal y como la conocemos hoy. Dice el refranero popular: “Tres Jueves hay en el año que relucen más que el sol: Jueves Santo, Corpus Christi y el día de la Ascensión”. La celebración de esta fiesta es el jueves posterior a la solemnidad de la Santísima Trinidad, que a su vez tiene lugar el domingo siguiente a Pentecostés. Es decir el Corpus Christie se celebra sesenta días después del Domingo de Resurrección. Así se celebró como en toda España esta fiesta, hasta que en 1989, un acuerdo entre la Conferencia Episcopal Española y el Gobierno de la Nación, supuso el traslado de la festividad al domingo siguiente, pasando por ello “el jueves que reluce más que el sol” a ser un día laborable más. Con dicho traslado surgió en algunos lugares la polémica, especialmente donde era la festividad local más importante, y sobre el cambio se emitieron diferentes opiniones e informaciones en los medios de comunicación. Hoy puede parecer algo baladí, pero en la España de finales de los ochenta del siglo XX y en un medio rural tradicional, católico y conservador como era Carrión de los Condes, suponía todo un cambio.
Nosotros comenzamos nuestra primera alfombra en 1989, coincidiendo con el cambio de día: el jueves por el domingo. La ubicamos frente a la Farmacia de Doña Oren, en la Plaza del Generalísimo Franco. El primer año participamos: Ana Belén, Pedro, Mª Belén, Isabel, Mirian, Gema, Oliver, Mª del Carmen, Cristina y quien redacta estas líneas. Enseguida pasó por allí Rosario Pérez, que iba a la Farmacia de Doña Oren. Al volver a casa, nos mandó a su hija Rosario Nuñez con un gran ramo de flores para que lo usáramos, ya que la había emocionado aquella “idea de los chiguitos”. Al igual que Rosario, Orencia García llamó a su hijo José Luis y le pidió que nos diera verde de su patio. Pronto apareció igualmente Jesús Durantez, que no dejaba de mirarnos y disfrutar con lo que veía.
Allí hicimos la alfombra durante unos años, pero los estudios, los trabajos y la vida misma disgregaron nuestro grupo inicial y como el germen de la tradición actual estaba prendido, cada uno realizamos alfombras en el tramo que más nos apetecía, puesto que el tramo de la Plaza del Generalísimo y la “Calle de la Rúa” (en realidad entonces y ahora de José Antonio Primo de Rivera, aunque nunca la llamamos así), era el más lucido en trabajo y pronto contó con mucha colaboración en su ejecución. Así sin una organización concreta, el recorrido se comenzó a delimitar por calles, cuadrillas de amigos o colaboradores y algunos de nosotros dejamos nuestro tramo inicial en la Plaza del Generalísimo y lo cambiamos por el tramo de Santa María, para ayudar a Lourdes Urbaneja y a sor Trini Díez Gil. Deseábamos entonces que la alfombra llegase hasta la muralla, alargando cada año un trozo más de la misma que habíamos empezado a hacer desde donde acababa la de Jesús “el Carbonero”.
Los diseños de alfombras de Lourdes Urbaneja frente a Santa María eran todos muy interesantes, cada alfombra con un lema o representación relacionada con el lema litúrgico de ese año, que poco o nada tienen que ver con las simples alfombras actuales de motivos geométricos. Igualmente surgió entonces en San Andrés un grupo de gente que se encargó del tramo inicial del recorrido. Este era el llamado “grupo de las Gallegas”, que realizaba igualmente los mejores diseños y más vistosos, venidos de la mano de Jesús de Aza. Así surgieron de sus manos el escudo de la localidad, el de la Asociación del Camino de Santiago y un largo listado de vistosos motivos. El tramo de Santa María, al ser muy amplio, cada año suponía un reto mayor y aunque había colaboradores de sobra, sor Trini siempre nos pedía ampliarlo más y más. Aunque como todos, ella tiene sus detractores y defensores, es justo reconocer que gracias a ella, bien por filia o por fobia, fueron surgiendo más y más metros de alfombra. Siempre se le dejaba para ella el último tramo y ella se encargaba de generar un grupo de personas que posteriormente “le daban la espalda”, aunque seguían haciendo ese tramo. Así posteriormente sor Trini ocupaba el tramo inmediatamente siguiente sin desanimarse y logrando con ello su objetivo: ampliar el tramo de alfombra. ¡Justo es reconocerlo también!. Gracias a su empeño se consiguió ocupar un tramo de la carretera, al principio unos escasos seis metros y actualmente toda ella hasta la rontonda. Además se le ocurrió incorporar a las alfombras el café, algo fácil de mantener y que le suponía menos trabajo que las flores. Aunque ella ya no está en Carrión para dar sus llamadas de atención, voces o gritos más o menos modélicos, quienes la conocimos en pleno auge la añoramos.
Tras la restauración del Carro Triunfante del siglo XVIII por Francisca Romero Abajo, durante unos años se me encomendó el adorno floral del mismo, participando igualmente en la realización de las alfombras florales del último tramo del recorrido tan distante del punto inicial donde nuestra aventura comenzó en 1989.
Con la declaración como Fiesta de Interés Turístico Regional en 2007, está visto que la fama la ponen los demás, por mucho que la fiesta tenga méritos propios. Llegamos a nuestros días y esta fiesta no sólo se mantiene, sino que incluso se enriquece con incorporaciones más o menos acertadas de danzantes, maceros, reposteros, … De aquella primera alfombra, fruto de cómo por Carrión se dice: “un juego de chiguitos” que se inició en 1989 después de haber estado jugando en casa de Julián Hernández y haber visto en la televisión un reportaje sobre las alfombras de la Orotava, hemos pasado a una Fiesta de Interés Turístico Regional. Muchas gracias a quienes lo iniciaron, pero aún más a quienes lo mantienen y se lo pasan a las generaciones futuras.
Enrique Gómez Pérez, Licenciado en Historia del Arte.
Primera alfombra realizada en 1989 

Alfombra de 1990
Alfombra de 1991
                       

lunes, 10 de septiembre de 2012

* GÓMEZ PÉREZ, Enrique. Santa María de Villasirga. 2ª Edición. Palencia: Cálamo, [Primera Edición mayo de 2001]. Segunda Edición julio de 2012. 94 p.:il. col.;17 cm. Depósito Legal. P 115-212. ISBN: 84-95018-31-4.

sábado, 1 de septiembre de 2012

Santa María de Villasirga






TARDES LITERARIAS EN LA BIBLIOTECA JACOBEASEPTIEMBRE/OCTUBRE 2012. En el Centro de Estudios y Documentación del Camino de Santiago, ubicado en el Monasterio de San Zoilo en Carrión de los Condes (Palencia).
Sábado 22 de septiembre: 18:00 horas. Presentación del libro “Santa María de Villasirga” a cargo de su autor Enrique Gómez Pérez. ENTRADA LIBRE.

martes, 17 de julio de 2012

AMIGO BARREDA

Aún cuando son muchas las “celebrities” locales de la ciudad jacobea de Carrión de los Condes (Palencia), el único que no tiene un reconocimiento oficial desde la corporación municipal es mi amigo Ángel Luis Barreda Ferrer. En ocasiones fastidia ver como se reconocen a otros unos méritos que en realidad son propios de la labor profesional de la persona homenajeada. Méritos, sin duda merecidísimos, pero que poco o nada refutadamente documentado supusieron para Carrión de los Condes, en su día o hoy mismo. También es cierto, que la verdad pocas veces le importa al que asiste o incluso al que organiza estos homenajes.


El caso es que tras los merecidos homenajes a la Compañía de Jesús y a sus antiguos alumnos o el del profesor Enrique Fuentes Quintana, me ha surgido la duda de: ¿para cuando un homenaje a Ángel Luis Barreda?. La verdad es que él tiene méritos sobrados, ya que la publicidad impagable de llevar el nombre de Carrión de los Condes y del Camino de Santiago por medio mundo, nunca se la podremos agradecer bastante.


La hemeroteca, fonoteca y videoteca nos dan además muchos y variados motivos de diferente tipo acontecidos de manera continuada en los últimos cuarenta años. Varios de ellos siguen vigentes o activos en nuestros días. La memoria es más selectiva y por eso a veces pasa por alto las experiencias o hechos vividos. Uno, que se considera relativamente joven, siempre ha oído hablar de Barreda. Mi primer recuerdo de su persona es de cuando yo tenía siete años. Lo recuerdo perfectamente ya que fue durante la tarde-noche del 23 de febrero de 1981, tras las rogativas por la sequia, al salir de la iglesia de Santa María de las Victorias y del Camino. Recuerdo haber oído que: “Barreda se había ido a Portugal en helicóptero”. Como se pueden imaginar, aquello me sonaba a aventura maravillosa de una persona que al parecer era de Carrión y yo por aquel entonces no conocía. Ese es mi primer recuerdo de alguien, que con el trato y el tiempo, se ha convertido en un Amigo.


Está visto que la fama la ponen los demás, por mucho que se hagan méritos propios. La leyenda se alza aupada por la admiración o el rencor, pues ambos sirven. Por aquellos ahora lejanos años de mi niñez, finalmente pude poner cara a aquel señor que el imaginario popular había hecho volar en helicóptero hasta Portugal, cuando él realmente estaba en su casa. Le recuerdo con la famosa Peña Rabí, con el Grupo de Teatro, en la radio y en artículos del periódico. Siempre activo, participativo y generando actividades en las cuales todos nos divertíamos, bien como espectadores, o participando en ellas.


Durante unos años le perdí la pista o mis recuerdos son más vagos. Finalmente le retomé en el Camino de Santiago, con una nueva oficina de información, cuyo único delito fue que estaba mejor dotada y atendida que la municipal. Posteriormente oí críticas hacia su persona por llevarse la oficina a Frómista, algo en cierta medida incierto como se demostró con el tiempo. A la vera del Camino volvimos a reencontrarnos en 1995 en el Encuentro de Alcaldes del Camino Jacobeo celebrado en Carrión de los Condes, en el cual colaboré junto con Carmen Arribas, Puri Cantero y Susana Mota. Entonces el vago recuerdo mantenido desde los siete años, se convirtió en una relación de amistad que desde aquellas fechas nos ha llevado a participar juntos en diferentes proyectos expositivos, algunos de ellos itinerantes, bibliográficos, turísticos, promocionales, feriales, festivos, etc.


Reconozco que gracias a Ángel Luis Barreda, prendió en mí el interés por el Camino, especialmente cuando me comisionó para ir a Santo Domingo de la Calzada para allí, inventariar los libros que por entonces la Federación de Asociaciones Jacobeas guardaba en la Casa del Santo, cuando aún era sede de la Federación, donde trabajé junto a Maite Moreno. Libros con los cuales luego montamos una exposición en la iglesia de San Julián de Carrión de los Condes (Palencia), que posteriormente recorrió media España. Colaboraciones en la Revista Peregrino, conferencias, exposiciones temáticas, representaciones teatralizadas de leyendas locales, excursiones y un sinfín de actividades varias han jalonado desde entonces nuestra relación de amistad.


Al margen de lo que yo personalmente le pueda agradecer, él ya lo sabe, considero que ahora cuando se cumplen 25 años de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago, es cuando Carrión de los Condes, su pueblo, del que ha llevado nombre y fama por toda España y Europa, debería cuando menos hacerle un homenaje. Eso sí amigo Barreda, espero que no te pidan que les dones un buen cuadro, ya que si no el homenaje te saldría caro a ti y quienes te debemos mucho somos nosotros, tus amigos de Carrión y los del Camino.
Enrique Gómez Pérez. Licenciado en Hª del Arte.

domingo, 3 de junio de 2012



* BARREDA FERRER, Ángel Luis, GÓMEZ PÉREZ, Enrique y MEDIAVILLA MEDIAVILLA, Hugo. Paso a paso con Santiago en Palencia. Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Palencia y Centro de Estudios y Documentación del Camino de Santiago. Palencia 2012. Depósito Legal P.76-2012.

viernes, 1 de junio de 2012

Paso a paso con Santiago en Palencia

Domingo día 3 a las 17:30 horas.
Monasterio de San Zoilo: Biblioteca del Centro de Estudios y Documentación.
Presentación del libro: "Paso a Paso con Santiago en Palencia" de Ángel Luis Barreda, Enrique Gómez y Hugo Mediavilla.
Entrada libre hasta completar aforo.

sábado, 12 de mayo de 2012

TIEMPO DE CAMBIOS

He asistido en los últimos meses, he de confesar que con cierta indiferencia, a varios cambios acontecidos en Carrión de los Condes. Cambios de oficinas municipales, cambios de secretario municipal, cambios de párroco, etc. hasta que me ha sorprendido el cambio del escudo municipal de Carrión de los Condes y un homenaje a los Jesuítas por su estancia “de prestado” en Carrión de los Condes. Sobre estas y otras cosas, todo carrionés mínimamente informado ha opinado en los foros habituales o en la barra del bar. Que a fin de cuentas es lo mismo. Hay opiniones, a favor y en contra, en medio y de costado, de todos los colores y de ninguno en absoluto. Sin embargo y quizás por el calor de la primavera, me apetece opinar, especialmente al hilo de los últimos cambios.
Creo que realmente, la cuestión del escudo de Carrión, desde el siglo XIV, a los carrioneses les ha importado, más bien poco o nada. Los escudos de armas municipales tienen su origen en los siglos XIII al XIV, bien por concesión Real o bien por su institución directamente por los Ayuntamientos. Después del siglo XIV, en adelante y hasta el siglo XIX sólo se crean Armerías Municipales –ese es su título– por real Privilegio "motu propio o instancia de parte". Con el abandono de la legislación tradicional, algunos Ayuntamientos comenzaron a usar caprichosamente ciertas armerías, en general incorrectas desde el punto de vista histórico-heráldico, ya que se solían realizar sin tener en cuenta las normas heráldicas. Para remediarlo, el Ministerio de la Gobernación promulgó las Reales Órdenes de 16 de julio de 1846 y de 30 de agosto de 1876, continuando los Reyes con el privilegio de concesión de nuevas armas a diversos Concejos. El escudo de Carrión, ahora retirado, surgió a finales de dicho siglo XIX, a instancias del alcalde de entonces y seguramente también con la idea de ajustarse a “lo histórico”, que aquello de descender de tiempos inmemoriales, como se dice coloquialmente, “nos pone a todos”.
Muchos años después, en la Orden Ministerial de 23 de marzo de 1956, el Ministerio de la Gobernación insistía en la necesidad de que cada Ayuntamiento usara Armas propias (en el significado heráldico), como estaba previsto en el Reglamento de 17 de mayo de 1952. Esto no fue ningún problema, para que nuestro antiguo escudo siguiera estando al gusto del alcalde de turno, ya que del siglo XIX al XX se le había añadido “el Toisón de Oro”. A pesar de que durante la segunda mitad del siglo XX, el Estado reguló la restauración, creación y confirmación de Escudos de Armas Municipales, la indisciplina en la formación de estos y el desconocimiento que presidía la misma, implicó en algunas poblaciones la adopción de una serie de escudos heráldicos municipales que no reúnen ninguno de los principios heráldicos y no se ajustan a las más elementales Reglas y Leyes. En localidades como en Carrión de los Condes, aun conociendo dicha legislación, ni siquiera se planteó el cambio. ¿Le importaba el rigor de nuestro escudo entonces o ahora a alguien?. Parece ser que poco, nada o simplemente ni se lo planteaban. Para eso estaba la Real Academia de la Historia que por algo es el organismo oficial consultivo para la Heráldica Municipal española. Aunque no es su misión corregir continuamente los emblemas presentados, sino sólo dictaminar si son correctos o no en cuanto a los antecedentes históricos y normas de ordenación y composición de las armas municipales.
En el caso de Carrión de los Condes cabría pensar que el escudo que hasta este año 2012 todos reconocíamos como oficial y que, como tal, presidía cualquier acto y aparecía en los folletos, carteles y en todos los documentos oficiales de la Corporación, era el correcto y respondía fielmente al que pertenecía a la ciudad dada su Historia y antecedentes heráldicos. Así se presuponía. Sin embargo, esto no era así. Cualquiera sin grandes conocimientos de heráldica, sabía que le sobraba el Toisón de Oro, ya que este es una condecoración personal, impropia de una armería municipal. Que la corona condal, no fue más que un capricho de Ramírez Helguera que la colocó en el escudo municipal precisamente cuando él era alcalde y el erudito local. Este y otros defectos reflejados en el antiguo escudo, no se eliminaron hace una década en un fracasado intento de rehabilitación del escudo, que finalmente no se formalizó, derivando en la situación actual. Pero cambiado ya el escudo antiguo por el “nuevo” o “rehabilitado”, cabe preguntarse: ¿era este el momento adecuado de cambiar el escudo dada la crisis económica general del país?. ¿Hemos tenido durante siglos un escudo mal confeccionado y nadie dicho, ni hecho nada?. El cambio de escudo, ¿era una necesidad sentida por cualquier “carrionés de pro”?. Puestos a cambiar, digo yo que se podría haber aprovechado y en el mismo pleno haber cambiado de nombre a las que todos llamamos Plaza Mayor y la Calle de la Rúa. Restituirles sus históricos nombres, que se ajustan con todo rigor, tradición y siglos de Historia y no los que actualmente poseen. Además siendo prácticos, así sólo cambiamos una vez el membrete de las cartas municipales. Al cambiar sólo el escudo y no la dirección, cuando esta finalmente se cambie, que lo hará, ¡eso que nos hemos ahorrado!. Realmente este cambio del escudo, ¿a quién beneficia?. Supongo que a quienes tienen el escudo en sus establecimientos, o venden algún material turístico, les puede implicar una futura inversión, cuando se les acaben las existencias, al tener que cambiar el escudo “de antes” por el “de ahora”.
En fin, no quería decir nada del escudo, ya que mi reflexión inicial estaba encaminada hacia los jesuitas y su homenaje. Lo dejo para otra ocasión. Al hilo del tema del escudo me vienen a la memoria unas palabras de San Ignacio de Loyola que dicen:“en época de desolación no hay que hacer mudanza”. Para aquel que no lo quiera entender, viene a decir algo así, como que en época de crisis económica no hagas cambios innecesarios o superfluos que te cuesten dinero si no es para ganar algo con sustancia.




Enrique Gómez Pérez.